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Semana 2 de Adviento: En busca de mi padre

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“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. – Juan 16:33 (RVR1995)

Toda mi vida quise tener un padre terrenal. Cuando tenía 8 años, conocí a un hombre que creía que era mi padre biológico. Mientras estaba allí con tres de mis hermanos, este hombre borracho no me reconoció, pero procedió a pedirme dinero. Ese encuentro me llevó a emprender la búsqueda de mi verdadero padre, porque mi corazón me decía que ese hombre no lo era.

Mi angustia se intensificó al ver cómo mis amigos interactuaban con sus papás. Después de unirme a una liga de softbol de la iglesia, el entrenador se convirtió en mi papá sustituto. Después de cada entrenamiento, nos hablaba a todos sobre la importancia de terminar la escuela, mantenernos alejados de los problemas, escuchar a nuestros papás y, sobre todo, establecer una relación con nuestro Padre celestial. Lo admiraba y me reconfortaba ver a un verdadero hombre de Dios como esposo y papá.

Después de unirme al Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva en la universidad, otro hombre entró en mi vida y siguió siendo ese ejemplo de hombre piadoso. Sin embargo, mi corazón aún anhelaba conocer a mi verdadero padre. El 7 de agosto de 2017, ese ardiente deseo me llevó a hacerle la pregunta a mi mamá.

Ella dijo: “Tu papá se llamaba... Era un buen hombre”.”

El dolor, la ira y la traición estallaron de golpe, revelando los secretos de mi pasado. Entonces, sentí una paz que solo Dios, a través de Jesucristo, podía darme. Nervioso, me puse en contacto con la familia de mi padre terrenal y me aceptaron con los brazos abiertos. La obra de Cristo Jesús me ayudó a superar la tribulación y me convirtió en un hombre maduro que ha encontrado la paz y la alegría a través de él.

Steve Singleton es el coordinador de logística del Centro Buckner de Ayuda Humanitaria en Dallas. 


 

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