Un milagro disfrazado
En honor al Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Mama, Jerry Jefferson, miembro de la Comunidad Bautista de Jubilados de San Angelo, Texas, compartió con nosotros un poco de su historia.
El día en que Jerry Jefferson acudió a su mamografía periódica hace 25 años parecía un día cualquiera. Poco sabía ella que se estaba gestando un milagro.
“Milagro” no es una palabra que se asocie habitualmente con un diagnóstico de cáncer de mama, pero cuando su médico solicitó una mamografía de seguimiento que reveló un bulto en uno de los senos de Jefferson, lo que ocurrió fue precisamente un milagro.
Se tomó la decisión de extirpar el pequeño bulto, que resultó ser benigno; sin embargo, al examinar el tejido, el médico de Jefferson encontró una mancha adicional que había pasado desapercibida en la mamografía. Esta vez era cancerosa.
“Doy gracias a Dios por haberme hecho la mamografía, porque detectó una cosa y, gracias a eso, se descubrió otra”, dijo Jefferson, miembro de la Comunidad Bautista de Jubilados de San Angelo. “No tuve que someterme a ningún tratamiento; en su lugar, opté por extirparlo mediante una mastectomía. Solo quería deshacerme de ello”.”
Desde la primera mamografía hasta la mastectomía, todo el proceso duró solo unas pocas semanas, pero eso no hizo que la experiencia fuera menos inquietante para Jefferson. Al fin y al cabo, nadie está completamente preparado para recibir este tipo de noticias.
“Me asusté cuando mi médico me llamó y me dijo: ‘Tenemos un problema’”, comentó. “El tratamiento ha mejorado mucho, pero en aquel entonces los informes no siempre eran buenos”.”
Jefferson, que en ese momento tenía 59 años y dos hijas, agradece a sus amigos, su fe y su familia el gran apoyo que le brindaron durante la cirugía y el proceso de recuperación.
“Mi esposo me apoyó mucho. Sus primeras palabras fueron: ‘Cariño, no fue nada grave’, y nos reímos juntos”, dijo ella.
Cualquiera que haya experimentado o acompañado a un ser querido durante el cáncer de mama puede dar fe de que no hay un camino “fácil”. Aunque el proceso es diferente para cada persona, con sus altibajos, lo que permanece constante es la valentía de cada mujer que ha librado esta batalla. Por eso reconocemos a mujeres como Jerry Jefferson, que ahora puede compartir con otros su alentadora historia de esperanza y recuperación.
“Estoy muy agradecida”, dijo. “He tenido una relación muy cercana con el Señor todo el tiempo, antes y después. Creo que a veces eso hace que las cosas sean más fáciles que si no lo tuvieras”, afirmó.
Su consejo para todas las mujeres: “Asegúrense de hacerse mamografías”.”