Una relación con Dios trae paz.
Una devoción de Adviento sobre la paz
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. – Efesios 2:8-10 (RVR1995)
Cuando los ángeles vinieron a dar la bienvenida al Salvador del mundo, dijeron que Dios recibiría la gloria y que la paz estaría disponible para aquellos en quienes reposa el favor de Dios. ¿Significa esto que Dios es selectivo a la hora de ofrecer paz?
Recuerda a quién se dirigen los ángeles. Su audiencia es un grupo de pastores. Jesús nació en un establo, en un pesebre. No hay nadie que no tenga acceso a la paz de Dios.
¿Por qué Dios nos ofrecería paz? Éramos enemigos naturales de Dios. Aunque merecemos la muerte, Él nos ofrece su gracia y misericordia cuando no la merecemos.
Aceptar este regalo gratuito es lo que nos trae paz. La paz no solo se encuentra en la salvación, sino que se encuentra cuando tomamos conciencia de quién es Dios. Llega cuando no nos enfocamos en las circunstancias de la vida que podrían agobiarnos. Cuando ponemos nuestra mirada en Jesús en lugar de en el mundo, podemos tener paz. Saber que Él es nuestro proveedor, protector, libertador y mucho más puede traernos paz.
Probablemente ya hayas leído el Salmo 23 en alguna ocasión. Pero hoy, tómate un tiempo para centrarte en los entornos en los que se encuentra David. En este capítulo, estos entornos fluctúan entre lo bueno y lo malo. Sin embargo, reconoce lo que no cambia: la presencia de Dios.
Escrito por Aaron Smith, coordinador del programa para adolescentes de Buckner Children and Family Services en Houston.