¿Estás aferrándote a sentimientos de rencor?
Una reflexión sobre el perdón
Puedo admitir que a veces me cuesta perdonarme a mí mismo y a los demás. Todos hemos cometido pecados en un ciclo continuo, hemos sido lastimados, engañados, decepcionados, criticados, incomprendidos o pisoteados cuando estábamos caídos. Quizás recuerdes alguna ocasión en la que tú hiciste estas cosas a otras personas.
Entonces, ¿cómo podemos ser más como Cristo? ¿Cómo podemos ser más indulgentes y amables con nosotros mismos y con los demás?
En primer lugar, podemos orar y asumir los frutos del espíritu, que son el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio propio.
Empieza a dejar atrás el rencor perdonando, no solo pasando página, sino perdonándote a ti mismo y a los demás.
Todo lo que se haya arraigado en ti hace años, meses, una semana o incluso hasta el día de hoy y que te esté haciendo acumular rencor tiene que desaparecer.
El perdón puede llevar tiempo y ser difícil, pero Dios verá tu esfuerzo hoy si es sincero. Tómate las cosas un día a la vez.
Examinémonos a nosotros mismos a la luz de la verdad y reflexionemos sobre cómo pensamos, hablamos y actuamos. Que Dios esté con ustedes y los bendiga.
“Porque si perdonan a otros sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará a ustedes”. – Mateo 6:14
Escrito por Paris Nichols, especialista en administración de Buckner Children and Family Services en Houston.