Soñar en grande: la educación define los éxitos pasados y las esperanzas futuras de la familia.

mom-studying-hard-250

Nicolás y Sara Flores saben lo que significa no tener nada. Al crecer en Tampico, México, lo experimentaron en abundancia. Él comenzó a trabajar de niño después de que su padre abandonara a la familia. La familia de ella ni siquiera podía permitirse comprarle zapatos.

Hoy en día, la vida de la pareja es muy diferente. Tienen una bonita casa en Houston. Sus hijos están bien atendidos, se portan bien y estudian mucho. Nicolás dice que tiene todo lo que soñaba cuando era niño. Él y Sara no lo habrían conseguido sin trabajar duro y sin la capacidad de ver y aprovechar las buenas oportunidades.

“Lo que les decimos a los niños es: ‘Id a la escuela, concentraos en los estudios. Intentad ser los mejores; no os limitéis a asistir y sentaros en la silla, sino que intentad realmente ser los mejores’, dice Nicolás. ”Porque la educación os llevará al siguiente nivel. Si queréis soñar a lo grande, soñad a lo grande. Nadie puede impedirlo. Lo único que tenéis que hacer es ser disciplinados y trabajar duro. No piensen que todo les va a caer del cielo. Tienen que ir a buscarlo. Está ahí, pero tienen que ir a por ello“.”

La educación es una vía de salida para Nicolás. Le ha ayudado a pasar de ser conserje a técnico en comunicaciones. Al asistir a clases, ha conseguido un mejor empleo y ha mejorado la estabilidad financiera de su familia.

El Buckner Family Hope Center Houston/Aldine ha sido una fuente de oportunidades educativas para Sara. Hace tres años se enteró de las clases de inglés como segunda lengua que ofrece el Hope Center. Nicolás animó a Sara a que las aprovechara, sobre todo porque están muy cerca de donde viven.

“Siempre la animo a que mejore su inglés porque así tendrá más posibilidades de conseguir un mejor trabajo cuando encuentre empleo”, explica Nicolás.

Al principio, Sara sabía muy poco inglés. Hoy en día, mantiene conversaciones con facilidad. Ha comenzado a tomar clases de GED y de computación en el Hope Center y dice que ya ha visto cómo sus nuevas habilidades benefician a toda la familia.

Antes, cuando los niños necesitaban ayuda con los deberes, tenían que esperar a que papá llegara del trabajo, ya que él sabía más inglés que Sara. Ahora que Sara sabe leer y entender el inglés, ayuda a Francisco, de 13 años, a Nicole, de 8, y a Christopher, de 6, con sus deberes nada más llegar del colegio.

“Incluso los vecinos siempre acuden a ella para que les ayude con el inglés”, dice Nicolás con orgullo. Y cuando vienen, Sara siempre les anima a visitar el Family Hope Center y a probar las clases por sí mismos.

Los conocimientos informáticos que ha adquirido han sido fundamentales para su progreso en la clase de GED. “[Antes] sabía cómo usar la computadora e Internet, y cómo hacer búsquedas. Eso era todo”, afirma. “Ahora sé utilizar Excel, PowerPoint y Word”. Escribe ensayos y realiza los trabajos de clase con Word, y también ha aprendido a usar la computadora para elaborar presupuestos y pagar facturas.

Sara dice que, después de obtener su certificado de GED, le gustaría cursar un programa de formación profesional de dos años para convertirse en asistente legal.

“Me sentiré orgullosa de mí misma [cuando obtenga mi GED]”, dice. “Porque para mí no es fácil. No es mi lengua materna. Es mi segunda lengua. Pero he trabajado duro para conseguirlo”.”

Publicaciones relacionadas