Buckner

¿De dónde sacas fuerzas en medio de la tragedia?

Una devoción sobre la guía de Dios en tiempos de caos.

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Para aquellos que tienen edad suficiente para recordarlo, los horribles atentados del 11 de septiembre de 2001 provocaron sentimientos de incredulidad, impotencia e inseguridad que la mayoría nunca había experimentado antes dentro de nuestro propio país. 

En esas trágicas horas, nuestra forma de vida cambió para siempre. Los que no pueden recordar están creciendo en un mundo radicalmente diferente al anterior. Ya sea por los nuevos retos que supone pasar por los controles de seguridad de los aeropuertos o por la inquietante sensación que se tiene al encontrar una mochila perdida, ese día se perdió la inocencia.

Como joven aviador en una base aérea de Texas, enseñaba habilidades técnicas a militares que acababan de salir del entrenamiento básico. Mientras veía los ataques en directo por televisión, sentí un golpe terrible. Tras las secuelas de ese mal destructivo, me quedé buscando respuestas. ¿Cómo y por qué sucedió esto? ¿Cómo afrontamos la pérdida? ¿Cómo reconstruimos? ¿Dónde buscamos orientación y dirección?  

“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá”. – Mateo 7:7

En momentos de caos como el 11-S, algunos cuestionan su fe, mientras que muchos otros renuevan la suya. Como cristianos, esperamos tener siempre una cercanía y conexión espiritual con Dios, pero a veces podemos vivir nuestros días confiando en nuestras propias fuerzas, dando por sentado que la verdadera fe es innecesaria.

Los acontecimientos catastróficos como el 11-S nos hacen darnos cuenta de lo que está fuera de nuestro control y nos acercan a Dios en busca de orientación espiritual y respuestas a nuestras preguntas sobre la fe.  

Ese día de septiembre me hizo reflexionar sobre mi propia vida y mi orientación espiritual. Sentí el impulso de hacer algo, de marcar la diferencia, de encontrar la paz y de volver a sentirme seguro. Sentí que podía hacer más. Busqué alistarme como aviador, volando en misiones en Oriente Medio. Contribuí al esfuerzo bélico transportando equipo, suministros y tropas al frente de guerra.  Aunque fue una decisión que tomé yo, no fue la decisión de mi esposa ni de nuestro hijo de cuatro años.

Durante las misiones, a veces el estrés me resultaba insoportable: el alto ritmo de las operaciones, la incertidumbre de sufrir lesiones o morir y las dificultades que mi ausencia suponía para mis seres queridos. Fue en esos momentos de incertidumbre e inseguridad cuando encontré mi roca y mi fe en Dios. 

A través de la oración, sentí el consuelo y la guía de Dios. Esto me ayudó a superar muchos obstáculos. La ansiedad, el estrés y la soledad se aliviaron cuando Dios guió mi camino.

“Desde los confines de la tierra te invoco, te invoco mientras mi corazón se debilita; llévame a la roca que es más alta que yo”. – Salmo 61:2

Escrito por Gregory Flores, veterano de la Fuerza Aérea y director de gestión de instalaciones en Buckner Baptist Retirement Community en San Angelo, Texas. 

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