Un llamado a servir a las familias locales
Una familia de Arlington encuentra su propósito gracias al programa de acogida y adopción de Buckner.
Originarios de Chile, el concepto de acogida familiar era nuevo para la familia Faundez. Pero sentían que el Señor lo ponía cada vez más en sus corazones.
Miguel y Paulina primero consideraron la adopción internacional, pero seguían recibiendo recomendaciones para trabajar con Buckner Cuidado de Niños en Acuestación y Adopción y participar a nivel local fue un gran atractivo para ellos.
“Recibimos excelentes referencias de amigos e incluso nuestra iglesia es una gran defensora del acogimiento familiar y la adopción”, compartió Miguel. “Cuando preguntamos por recomendaciones de agencias, Buckner siempre fue la más recomendada”.”
Haciendo espacio para los necesitados en su comunidad
Su hijo biológico mayor, Benjamin, fue uno de los primeros en animar a sus papás a abrir su hogar al acogimiento familiar. Cuando los llevaban a la escuela, él mencionaba el asiento extra en el coche. Durante la cena, Benjamin señalaba la silla extra disponible en la mesa. Él veía las formas en que tenían espacio extra para compartir con alguien que lo necesitara.
A lo largo del proceso de certificación y colocación, la familia Faundez sintió el apoyo de todos los que les rodeaban. Con la ayuda de familiares y amigos, su iglesia local y Buckner, su sistema de apoyo les acompañó en todo momento.
“No somos de este país, por lo que el acogimiento familiar no es algo habitual”, dijo. “No era algo común cuando crecíamos, pero Buckner nos brindó todo el apoyo que necesitábamos, cada vez que teníamos una pregunta y durante todo el proceso, con tantas incógnitas”.”
Buckner coincide con su visión y sus valores.
Miguel y Paulina consideraron que una organización cristiana era el camino adecuado para este viaje. Se ajusta a sus valores y a la motivación que tienen para abrir su hogar.
Desde que se mudaron a Arlington en 2020, la familia ha buscado formas de retribuir a la comunidad que los rodea. El cuidado de niños en acogida no es solo un problema global para la familia Faundez, sino que existe una necesidad local a la que se sienten llamados a atender.
Trabajando juntos para resolver la crisis del sistema de acogida
“Queremos ser parte de la solución”, compartió Miguel. “Como cristianos, si colaboramos y trabajamos juntos, podemos hacer el bien en nuestra sociedad”.”
Como familia de cuatro miembros, saben que quizá no puedan cambiar el mundo. Pero para Miguel y Paulina, si pueden cambiar la vida de uno o dos niños que llegan a su hogar, entonces vale la pena. Abrir su hogar es una forma de decirle sí a Dios.
“Creemos que no estamos aquí por casualidad y vemos la necesidad que nos rodea”, dijo Paulina. “Creo que estamos aquí para ser parte de la solución para esta ciudad en particular y para este condado en general”.”