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¿Estás encontrando tiempo para descansar en Dios?

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Hace poco me tomé mis primeras vacaciones en más de un año. Gracias a la pandemia, no tenía agenda ni planes, solo una oportunidad única para descansar. Al principio me sentía perezoso y deambulaba por la casa buscando cosas que hacer. Al final de la semana, había entrado en un estado de relajación total, pero los primeros días fueron difíciles. ¿Por qué nos cuesta tanto bajar el ritmo? 

Somos personas inquietas. Estamos tan acostumbrados a correr de un lado a otro, a llenar cada minuto con trabajo, escuela, hijos, actividades, cocina, limpieza y mucho más. Terminamos el día agotados y nos caemos en la cama para dormir y volver a empezar al día siguiente. A menudo confundimos el sueño con el descanso, y aunque puede recargar nuestro cuerpo físico, hace poco por nuestro cuerpo espiritual si no dedicamos tiempo a descansar en Dios. 

Pero practicar el descanso espiritual es difícil porque requiere un esfuerzo dedicado. Debemos reducir físicamente el ritmo, dar un paso hacia la fe y descansar en silencio reflexionando sobre la verdad de Dios. Esto puede ser diferente para cada persona, pero lo importante es encontrar un tiempo y un espacio dedicados para separarse física y emocionalmente del ajetreo diario y meditar sobre las verdades de Dios.

Jesús nos dio ejemplo de ello en numerosas ocasiones, separándose de sus discípulos y dedicando tiempo a orar y reflexionar a solas durante su ministerio terrenal. En el Evangelio de Marcos, después de atender a la gente, “se retiró y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35). Jesús se aseguraba de buscar tiempo para descansar física y espiritualmente antes de volver a dedicarse por completo al ministerio. Es un patrón que vemos repetirse a menudo en los Evangelios. 

Durante esta temporada en la que vivimos una pandemia, puede ser fácil enfocarse en lo negativo, pero una bendición puede ser que nos ha obligado a reducir un poco el ritmo, logrando uno de los pasos más difíciles: encontrar descanso en Dios. Aprovecha este tiempo para establecer una nueva práctica: encontrar descanso y paz en Dios. Dedica una parte de cada día a separarte de las preocupaciones y el ajetreo del día y concéntrate en la bondad de Dios. Porque encontrar descanso para tu alma es tan importante como descansar tu cuerpo físico. 

“Quédate tranquilo ante el Señor y espéralo con paciencia...” –Salmo 37:7

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