Enfoque de fe: 1 Corintios 13

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En el mes de septiembre, nos gustaría cambiar un poco esta devoción. Creemos que las personas cambian cuando leen y meditan en la Palabra de Dios. La Biblia tiene poder. Por eso, este mes les pedimos que dejen que la obra de Dios los inunde, se infiltre en su corazón y afecte sus acciones. Que sean bendecidos por la lectura de su Palabra.

El pasaje de hoy es 1 Corintios 13.

Si hablo en lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, solo soy un gong resonante o un címbalo que retiñe. Si tengo el don de profecía y puedo comprender todos los misterios y todo el conocimiento, y si tengo una fe que puede mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Si entrego todo lo que poseo a los pobres y entrego mi cuerpo a las penurias para poder jactarme, pero no tengo amor, no gano nada.

El amor es paciente, el amor es bondadoso. No envidia, no se jacta, no es orgulloso. No deshonra a los demás, no busca su propio interés, no se irrita fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en el mal, sino que se regocija con la verdad. Siempre protege, siempre confía, siempre espera, siempre persevera.

El amor nunca falla. Pero donde hay profecías, cesarán; donde hay lenguas, se callarán; donde hay conocimiento, desaparecerá. Porque conocemos en parte y profetizamos en parte, pero cuando llegue lo completo, lo que es en parte desaparecerá. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Cuando llegué a ser hombre, dejé atrás las cosas de la infancia. Ahora vemos solo un reflejo, como en un espejo; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; entonces conoceré plenamente, así como soy plenamente conocido.

Y ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y el amor. Pero la mayor de ellas es el amor.

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