Enfoque de fe: El secreto para viajar en el tiempo
La niña tiene 5 o 6 años. Tiene toda la vida por delante.
El anciano de la iglesia tiene, generosamente hablando, al menos 50 años. Los años le han quitado algo de energía y gran parte del cabello.
Nunca se habían conocido. Pero eso no importó cuando ella se sentó frente a él durante una reciente distribución de zapatos de Buckner Shoes for Orphan Souls® en Guatemala. Cuando ella lo miró emocionada y le sonrió, los años se desvanecieron de su rostro. Él no pudo evitar sonreír.
A menudo basta con unos minutos para iluminar la vida de un niño con esperanza, simplemente poniéndole un par de zapatos nuevos en los pies. Estos dos nuevos amigos, que en principio nada tenían en común, se rieron y charlaron durante 30 minutos. Hablaron de sus zapatos nuevos. Hablaron de la mochila que recibiría más tarde. Hablaron de sus amigos. Hablaron de lo que le gustaba hacer.
Cuando llegó la hora de irse, la chica se levantó y le dio un abrazo al hombre.
“Qué niño tan precioso”, me comentó el anciano momentos después del encuentro. Dudo que lo admitiera, pero me pareció ver una lágrima en sus ojos.
Dios tiene un lugar especial en su corazón para los niños. Si queremos ser como él, nosotros también deberíamos tenerlo.
Jesús dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos pertenece a quienes son como ellos”. –Mateo 19:14