Pon a la familia en primer lugar
Donde vive Crescenciana Sosa no hay servicios eléctricos. No hay agua corriente. Tampoco hay servicios de saneamiento. Todos compran agua limpia a un camión cisterna cada tres o cinco días para poder cocinar, beber, lavar los platos y bañarse.
Una vecina le habló a Crescenciana sobre el Centro de Esperanza de la Familia Buckner. Ella decidió darle una oportunidad. Ocho meses después, ella y sus cinco hijos, de 11, 9, 7, 4 y 2 años, acuden allí varias veces a la semana para aprovechar todo lo que ofrece el centro de esperanza.
En el Centro Familiar Hope, Crescenciana ha aprendido a cocinar, hacer manualidades y relacionarse con los demás. Los niños del centro Hope aprenden inglés e informática, además de hacer amigos. La familia Sosa ha experimentado una transformación radical.
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