¡Es verano! Aprovechémoslo para nuestros hijos.
¡Que comience la celebración! Ha sonado el último timbre del año escolar y los niños han salido corriendo por las puertas para disfrutar de la libertad de un dulce verano. Sin duda, en este momento sus mentes están llenas de imágenes de dormir hasta tarde, quedarse despiertos hasta tarde, vacaciones y un sinfín de otras actividades divertidas.
Como padres, solo tenemos unos 18 veranos con nuestros hijos. Por eso, queremos que disfruten de su libertad. Pero estas largas horas también son el momento ideal para seguir inculcándoles valores. Al fin y al cabo, no solo estamos cuidando a nuestros hijos, sino que estamos formando a la próxima generación de líderes.
Aquí hay algunas formas en las que podemos aprovechar este verano para el desarrollo de la vida de nuestros hijos, sin perder el espíritu divertido de la temporada:
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Vivan juntos una experiencia nueva. Nada estimula el crecimiento como probar algo nuevo: aprender una nueva habilidad, ir a un lugar nuevo o probar una nueva actividad. Las cosas nuevas aportan emoción y energía. Unen a las personas. Las habilidades para resolver problemas y los lazos familiares se fortalecen cuando nos enfrentamos a algo nuevo, como aprender a movernos por una ciudad o realizar una tarea determinada.
Crédito extra: Involucre a los niños desde el principio en la elección de algo nuevo. Si se muestran indecisos ante nuevas aventuras, incluirlos desde el principio en la toma de decisiones les ayudará a superar cualquier temor que puedan tener.
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Servir juntos. Parte de nuestro papel como padres es ayudar a nuestros hijos a comprender el mundo que los rodea y el papel que desempeñan en él. Para los padres cristianos, esto significa ayudarles a ver las necesidades de los demás y servir como lo hace Cristo. Estas oportunidades pueden ser tan sencillas como servir semanalmente en un banco de alimentos o en un centro local del ministerio Buckner (visite nuestro Centro de voluntarios para oportunidades de voluntariado durante el verano). A través del servicio, la capacidad de compasión, empatía y fe de nuestros hijos se amplía.
Crédito adicional: para los niños mayores, participar en un viaje misionero fuera de su zona puede cambiar su vida y la de su familia. Visite buckner.org/misiones para oportunidades de servicio en el Valle del Río Grande o en el extranjero.
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Fomenta las disciplinas espirituales. El final del año escolar es agitado para muchos de nosotros. Las escuelas organizan celebraciones. Las familias organizan fiestas. Tenemos que asistir a graduaciones. Regalos que comprar. Con todo eso, es fácil perder el hábito de leer la Biblia, orar e incluso ir a la iglesia. La calma del verano puede ser refrescante. Déjate llevar por ella mientras vuelves a sumergirte en la palabra de Dios y anima a tus hijos a hacer lo mismo. Cuando vean que lo conviertes en una prioridad en tu vida, lo convertirán en una prioridad en la suya.
Crédito extra: Realicen un estudio bíblico semanal en familia. Puede parecer difícil o incluso intimidante, pero hay una gran cantidad de materiales disponibles para ayudarles a llevarlo a cabo. Si no saben por dónde empezar, llamen a su iglesia local para pedir recomendaciones y materiales que puedan tener.
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Hablar. Esto puede parecer demasiado simplista, pero la comunicación es la clave de cualquier relación. Cenad juntos. Id juntos de vacaciones. Servid juntos. Id juntos de excursión. No hagáis nada juntos. La clave aquí es pasar tiempo con tus hijos, conocerlos mejor y dejar que ellos te conozcan a ti. Te sorprenderá la sabiduría que tienes para compartir. Tu sola presencia lo dirá todo.
Crédito extra: Lleve un diario de su verano. Anote los momentos especiales que pase con sus hijos. Al final del verano, sáquelo y mírenlo en familia, recordando y reviviendo cada momento. No solo será un gran recuerdo para usted, sino que también les permitirá a sus hijos saber cuánto disfrutó pasar tiempo con ellos.
Con un poco de intención, este puede ser un verano que tu familia nunca olvidará. ¡Rezamos para que así sea!