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¿Qué es el «sharenting»? Lo que los padres deben saber para proteger a sus hijos en Internet

sharenting

Desde los primeros pasos hasta los primeros días de escuela, los padres de hoy en día tienen más oportunidades que nunca para compartir la vida de sus hijos en línea. Las redes sociales han facilitado la celebración de los hitos importantes, el contacto con los seres queridos y el registro de los momentos cotidianos.

Pero a medida que compartir contenido digital se vuelve cada vez más común y parece que cada día aparecen en las noticias nuevos titulares sobre la explotación infantil, muchos padres se plantean una pregunta importante: ¿Es seguro publicar fotos de mi hijo en las redes sociales?

La respuesta no siempre es sencilla. Aunque compartir puede ser algo significativo, también conlleva posibles riesgos. Comprender el “sharenting” y sus riesgos puede ayudar a los padres a tomar decisiones meditadas que protejan a sus hijos sin dejar de celebrar sus vidas.

¿Qué es el «sharenting»?

“Sharenting” se refiere a la costumbre de que los padres compartan fotos, videos e información sobre sus hijos en Internet, a menudo a través de las redes sociales.

Para muchas familias, compartir contenidos sobre los hijos es una forma de mantenerse en contacto. Los abuelos, los amigos y otros familiares pueden seguir el crecimiento de un niño, incluso desde lejos. Lo que antes se guardaba en álbumes de fotos o videos caseros ahora se comparte al instante con un público más amplio.

Sin embargo, este cambio también implica que la presencia digital de un niño puede comenzar mucho antes de que tenga la edad suficiente para comprenderla o dar su consentimiento. 

¿Cuáles son los riesgos de compartir contenido sobre los hijos?

Aunque publicar contenido sobre tu hijo pueda parecer inofensivo o incluso emocionante, hay aspectos importantes que todos los padres deben tener en cuenta.

La huella digital comienza desde muy temprano

Hoy en día, los niños suelen tener presencia en Internet antes incluso de saber hablar. Las fotos y las historias que se comparten en línea pueden seguir estando disponibles durante años, lo que podría influir en la forma en que los demás los vean más adelante en la vida.

Preocupaciones relacionadas con la privacidad y la identidad

Incluso las publicaciones bienintencionadas pueden revelar más de lo esperado. Detalles como el nombre completo de un niño, su escuela, su ubicación o su rutina diaria pueden revelar información personal sin querer.

Repercusiones emocionales y sociales

A medida que los niños crecen, es posible que se sientan incómodos con el contenido que se comparte sobre ellos sin su permiso. Las publicaciones que ahora parecen divertidas o inocentes podrían causarles vergüenza o frustración en el futuro.

Riesgos para la seguridad

Las cuentas públicas o el contenido ampliamente compartido pueden facilitar que personas desconocidas accedan a imágenes e información sobre niños. Los usuarios malintencionados pueden guardar, compartir o modificar fotos de niños sin que el autor original sea notificado en ningún momento. 

Por desgracia, esta amenaza no se limita a los desconocidos. Las estadísticas indican que los compañeros de clase, los amigos y los conocidos de la familia son los responsables de 48-59% el uso indebido de contenido en el que aparecen menores. Esto puede incluir imágenes generadas por IA que utilicen la imagen de un menor, el acceso a sus datos personales o la difusión de imágenes con fines maliciosos. 

La relación con la explotación y la trata en línea

En algunos casos, compartir demasiada información puede aumentar el riesgo de sufrir situaciones más graves, como la explotación y la trata de personas. Los traficantes y los depredadores recurren cada vez más a Internet para identificar y seleccionar a los niños, y a menudo recopilan información a partir de publicaciones de acceso público. Según el Línea Nacional de Ayuda contra la Trata de Personas, la captación de víctimas en línea aumentó un 221 % durante la pandemia de COVID-19, lo que pone de manifiesto cómo los espacios digitales se han convertido en un punto de contacto fundamental. 

Incluso las publicaciones que parecen inofensivas pueden revelar patrones, ubicaciones o detalles personales que hacen que los niños sean más vulnerables ante personas con intenciones maliciosas. Si bien el simple hecho de compartir contenido no provoca la trata de personas, puede contribuir involuntariamente a crear un entorno digital en el que los niños sean más accesibles, lo que refuerza la importancia de compartir contenido de forma reflexiva y moderada.

¿Es seguro publicar fotos de tu hijo en las redes sociales?

Muchas familias optan por compartir momentos en línea, y mantenerse en contacto puede ser muy valioso. Sin embargo, la seguridad suele depender de cómo y qué se comparte.

Compartir contenido de forma reflexiva y deliberada, en lugar de publicar con frecuencia o sin límites, puede ayudar a reducir los riesgos. Al establecer límites y prestar atención al contenido, los padres pueden encontrar un equilibrio que funcione para su familia.

Cómo compartir fotos de tu hijo en Internet de forma segura

Los padres que deciden compartir contenido en línea pueden tomar medidas sencillas para proteger mejor la privacidad y el bienestar de sus hijos.

Limitar los datos identificativos

Evite compartir nombres completos, nombres de escuelas, direcciones o cualquier información que revele la rutina o la ubicación de un niño.

Revisar la configuración de privacidad

Considere la posibilidad de mantener sus cuentas en las redes sociales en modo privado y revisar periódicamente la lista de seguidores para asegurarse de que el contenido solo se comparta con personas de confianza. Tenga en cuenta que el contenido debe seguir siendo revisado: el hecho de conocer a alguien personalmente no garantiza que esa persona tenga en mente el bienestar de su hijo. 

Piensa a largo plazo

Antes de publicar algo, pregúntate: ¿Mi hijo se sentiría cómodo con esto en el futuro? Una breve pausa puede ayudarte a tomar mejores decisiones. Una buena pregunta que puedes hacerte es: “¿Me gustaría que este contenido se mostrara algún día ante toda la clase de secundaria de mi hijo?”. Si la respuesta es “no”, considera mantener ese contenido en privado. 

Evita compartir momentos de vulnerabilidad

Es mejor mantener en la esfera privada los momentos relacionados con la disciplina, los problemas médicos, las discapacidades o el malestar emocional. Estas experiencias forman parte de la historia personal del niño y merecen cuidado, dignidad y protección.

Cómo puede afectar a los niños el «sharenting» a largo plazo

El sentido de identidad de un niño se desarrolla a lo largo de muchos años. Cuando gran parte de su vida se comparte públicamente, esto puede influir en la forma en que se ve a sí mismo y en cómo lo perciben los demás.

Ser consciente de lo que se comparte ayuda a preservar la capacidad del niño para forjar su propia historia y evolucionar a medida que crece.

También es importante tener en cuenta cómo el “sharenting” puede afectar de manera particular a los niños que han pasado por el sistema de acogida o la adopción. Cuando los padres comparten detalles del pasado de un niño, especialmente historias relacionadas con traumas, la separación familiar o la vida antes de su acogida, esos relatos pueden empezar a definir al niño mucho antes de que este tenga la capacidad de forjar su propia historia. 

En el caso de los niños en acogida y adoptados, cuyas historias suelen ser complejas y profundamente personales, las publicaciones en redes sociales pueden revelar involuntariamente información delicada y perseguirles en sus futuras relaciones, escuelas y oportunidades. Incluso cuando se comparten con buenas intenciones, estas historias pueden privar al niño de su autonomía y de su sentido de pertenencia respecto a su identidad. Proteger su dignidad implica detenerse a preguntarse: ¿Es esta una historia que me corresponde a mí contar, o les pertenece a ellos?

Alternativas al uso público

Para las familias que desean compartir novedades sin dejar de lado la privacidad, hay otras opciones que pueden considerar:

  • Mensajes privados en grupo o hilos de conversación
  • Aplicaciones seguras para compartir fotos
  • Enviar actualizaciones por correo electrónico a familiares y amigos cercanos

Estos métodos permiten a las familias mantenerse en contacto sin que el contenido sea de acceso público.

Un enfoque reflexivo sobre el intercambio

La crianza de los hijos en un mundo digital plantea nuevos retos. No hay una respuesta única para todos en lo que respecta a compartir contenidos sobre los hijos en redes sociales, pero las decisiones conscientes pueden marcar una diferencia significativa.

En esencia, la protección de los niños va más allá de la seguridad física. Abarca su bienestar emocional, su dignidad y su derecho a la privacidad.

Cómo ayuda Buckner a las familias

En Buckner Internacional, estamos comprometidos con la protección de los niños, el fortalecimiento de las familias y la transformación de las generaciones. Esa misión incluye ayudar a los padres a lidiar con las complejidades de criar a los hijos en el mundo interconectado de hoy.

Al proporcionar a las familias conocimientos y apoyo, nuestro objetivo es crear entornos en los que los niños puedan crecer, desarrollarse y sentirse seguros, tanto en el mundo real como en Internet.

Compartir la vida de tu hijo en Internet puede ser una forma significativa de celebrarla y de conectar con él. Pero es importante hacerlo con cuidado.

En un mundo en el que todo es tan público, decidir qué mantener en privado es una de las mejores formas de cuidar a tu hijo.

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