El beneficio de una sonrisa
Recientemente, un miembro del personal llamó a un donante para agradecerle su donación de $5. Ella esperaba dejar un mensaje de voz, pero él contestó el teléfono. Al principio, él pensó que ella llamaba para pedirle una segunda donación, y rápidamente le dijo que ya había dado todo el dinero que podía en ese momento. Después de asegurarle que solo llamaba para agradecerle su donación, ella le preguntó si podía orar por él.
Dudó y luego le contó que en ese momento estaba solicitando el subsidio por desempleo, ya que había perdido su trabajo en un restaurante debido a la pandemia de COVID-19. Le pidió que rezara por su ansiedad ante la incertidumbre de cuándo podría volver a trabajar. Su “sonrisa virtual” al otro lado del teléfono abrió la puerta a lo que acabó siendo una conversación profunda y significativa de 20 minutos.
Sé que él no está solo. Estamos en un momento en el que todos necesitamos una sonrisa. Muchos de nosotros nos enfrentamos a situaciones similares de pérdida de empleo, aislamiento y cuidado de seres queridos, o ansiedad por nuestra salud, nuestras finanzas o nuestras necesidades emocionales. Pero este encuentro me recordó que siempre hay tiempo para la compasión y la amabilidad... una sonrisa.
No sabemos exactamente cómo está cada persona lidiando con estas nuevas y extrañas experiencias, y en estos tiempos de aislamiento es fácil centrarse solo en uno mismo. Pero, ¿cómo están tus vecinos? ¿Tu amigo soltero que vive solo? ¿Tu familiar mayor que vive en una residencia de jubilados y no puede recibir visitas? ¿El desconocido en la fila del drive-through? ¿El empleado que te cobra la compra en el supermercado? Todos estamos juntos en esto y probablemente experimentemos emociones similares.
La amabilidad y la compasión pueden ser de gran ayuda para afrontar las incertidumbres del mañana. Puede que en este momento no podamos reunirnos físicamente, pero contamos con la tecnología para mantenernos en contacto con nuestros seres queridos. Recuerda preguntar a los demás cómo se sienten, pedirles que te compartan sus peticiones de oración y ser sincero con ellos. La conversación les beneficiará a ambos. Y cuando salgas a hacer las compras necesarias, recuerda ser paciente y sonreír a quienes te rodean. Puede que le alegres el día a alguien.
Porque sin importar lo que estemos pasando, siempre hay una oportunidad para ser amables.
“Sed amables unos con otros, compasivos, perdonándoos unos a otros, como Dios os perdonó en Cristo”. – Efesios 4:32