Juntos, cambiamos vidas.

Tras el paso del huracán Harvey, hay un principio que se ha puesto de manifiesto una y otra vez. En Buckner International, somos una verdadera familia. Cada uno de nosotros aporta sus fortalezas y su pasión para mejorar la vida de todos los niños, familias y personas mayores a los que atendemos. 

Toma Halliburton Por ejemplo. La empresa es un patrocinador financiero de Buckner, pero es más que eso. Es parte de la familia Buckner. Así que cuando Buckner necesitó ayuda para proteger a los niños y fortalecer a las familias de toda la región, Halliburton dio un paso al frente.

Mientras que otros no encontraban la manera de evacuar a los niños atendidos en el Centro de Evaluación Buckner en Beaumont, Los empleados de Halliburton siguieron adelante, abriendo camino para transportar de forma segura a los jóvenes a Campamento Buckner.

Cuando las familias acudían en masa al Centro de Esperanza de la Familia Buckner en Houston/Aldine –situada a pocos kilómetros de la sede central de Halliburton– les esperaban suministros donados por los empleados de Halliburton.

Los empleados de Halliburton volvieron a estar presentes cuando las familias de Buckner necesitaron ayuda para limpiar sus hogares. Retiraron objetos de las casas, lo que ayudó a poner en marcha el proceso de recuperación de las familias que ya contaban con recursos muy limitados antes de la tormenta. 

Cuando nos unimos para servir a los demás, la esperanza brilla con más intensidad. Gracias por todo lo que han hecho para llevar esperanza a las vidas de los niños, las familias y las personas mayores a quienes Buckner presta servicio.

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