¿Qué haces cuando estás esperando?
Una reflexión sobre confiar en Dios en tiempos de espera.
La paciencia nunca ha sido mi fuerte, y odio esperar. Pero no creo que sea el único. Cuando miro a mi alrededor, veo a otras personas, igual que yo, frustradas por la espera.
Pateamos con el pie mientras esperamos en la fila del supermercado. Gritamos de rabia durante la hora pico del tráfico. Nos enojamos con el mesero cuando nuestra comida tarda en llegar. A veces, les gritamos a nuestros hijos y familiares si se mueven demasiado lento.
Estamos constantemente mirando nuestros relojes, deseando que el tiempo pase más rápido.
Esperar es difícil.
Pero lo peor de todo es cuando estás esperando un milagro: cuando esperas un avance médico, rezas por la libertad financiera o buscas la reconciliación entre familiares o amigos.
Esperar es difícil.
La Biblia también está llena de esperas. Noé esperó a que bajara el nivel de las aguas del diluvio; Abraham esperó a su hijo prometido; Jacob esperó a Raquel; José esperó en la cárcel; los israelitas esperaron en el desierto; Ana esperó un hijo.
Dios obra en la espera.
Estos son solo algunos ejemplos. La Biblia está llena de personas que esperan un milagro. La verdad es que Dios obra en la espera, y si estamos dispuestos a buscar lo bueno y ver cómo Dios está obrando, la espera se convierte en un lugar de confianza en lugar de temor.
John Piper escribió: “Esperar en el Señor es lo contrario de adelantarse al Señor, y es lo contrario de abandonar al Señor. Es permanecer en el lugar que Él te ha asignado mientras Él te dice que te quedes, o es avanzar al ritmo que Él te ha asignado mientras Él te dice que avances. No es impetuoso, y no es desesperado”.”
Esperar en Dios requiere confianza.
Esperar es difícil, pero también puede ser dulce.
Si te encuentras en un momento de espera, pregúntale a Dios qué verdades quiere que veas. Aprovecha el tiempo para buscar el bien, porque Dios siempre está trabajando en la espera. Solo tenemos que confiar en él.
“¡Creo que veré la bondad del Señor en la tierra de los vivos! Espera al Señor; sé fuerte, y que tu corazón se anime; ¡espera al Señor!” – Salmo 27:13-14