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Qué preguntarte cuando sientas ansiedad y preocupación

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Una excompañera de trabajo tenía pegada una pregunta en el marco de la pantalla de su computadora de escritorio —justo encima del teclado— que decía: “¿Es eterno?” La primera vez que lo vi, le pregunté al respecto. 

Me dijo que cada vez que pasaba algo que la frustraba o la hacía sentir fuera de control, esa pregunta le servía para recordarse a sí misma lo que ya sabía que era cierto. Además, dijo que funcionaba de maravilla cuando se daba cuenta de que se estaba preocupando por algo sin necesidad. 

Mi amiga confirmó lo que yo ya sospechaba. Se refería a cuestiones de fe y a cómo centrarse en Jesús la ayudaba a reflexionar sobre las verdades eternas, cuando a veces prefería desviar su atención hacia circunstancias temporales o hacia cosas que le provocaban frustración o preocupación en ese momento.

Jesús, en su Sermón del Monte (Mateo 5–7), dirigió a su audiencia en Galilea unas palabras que pueden ayudarnos hoy en día, cuando nos sentimos tentados a centrarnos en lo temporal, en lugar de en las verdades eternas. 

En (Mateo 6:21), Jesús les dijo a las multitudes:, “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.” Les recordó que las cosas pueden ser destruidas por las polillas y el óxido, o robadas por los ladrones. El mensaje para nosotros es que acumular riqueza material o posesiones no nos traerá satisfacción permanente y que no durarán para siempre. En cambio, las enseñanzas de Jesús nos recuerdan que debemos apoyarnos en los tesoros celestiales —como las promesas amorosas de Dios— y confiar en la provisión de Dios. Los dones de Dios son seguros y duraderos, y nadie puede quitárnoslos. Además, pueden compartirse generosamente. 

En (Mateo 6:25–34), Jesús les dijo a las multitudes que no se preocuparan ni se angustiaran por satisfacer sus necesidades básicas. Puso como ejemplo a las aves, que son alimentadas aunque no siembran ni cosechan. Mencionó que los lirios del campo están vestidos con mayor esplendor que [el rey] Salomón en toda su gloria. “Pero busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”.” (Mateo 6:33)

Jesús nos está diciendo que reorientemos la brújula de nuestro corazón. Cuando nuestros deseos y acciones se ajustan a Jesús, nuestra atención se dirige hacia afuera, hacia las preocupaciones de los demás, en lugar de centrarse en nosotros mismos y volvernos egocéntricos.

Intenta preguntarte: “¿Es eterno?” 

Oración de la semana: Dios eterno, ayúdanos a desviar nuestra atención de las frustraciones y preocupaciones pasajeras hacia las verdades eternas de Jesús. Ayúdanos a valorar lo que perdura, confiando en tu provisión y reorientando nuestros corazones hacia los demás. Ayúdanos a ser las manos y los pies de Jesús durante el tiempo que nos concedas en este mundo temporal.

Escrito por Linda Goelzer

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