Huérfano guatemalteco encuentra un hogar
Por Analiz G. Schremmer
(DALLAS, Texas) — Más de dos años después de que comenzara el proceso de adopción, Juan Pablo finalmente llegó a casa con su familia.
El 9 de diciembre, el niño de 7 años entró corriendo en el aeropuerto de Dallas/Fort Worth para conocer a los abuelos de su nueva madre y reunirse con sus viejas amigas, Karen Perry y Margaret Johnson, antes de volver a subir a un avión que los llevaría hasta Indiana.
La historia comenzó en octubre de 2005, cuando John y Emily Wiggins participaron en un viaje misionero de Buckner a Guatemala.
“Cuando regresaron, tomaron la decisión de adoptar y entonces Dios les inspiró en sus corazones que le dieran un hogar a Juan Pablo”, dijo Anyra Cano, miembro del personal de Buckner que los guió a través del proceso de adopción internacional.
La pareja inició el proceso poco antes de que se cerraran las adopciones en Guatemala. Fueron una de las pocas familias a las que se les permitió completar el proceso con el tiempo, pero no sin una serie de dificultades.
“Esta pareja es fiel. Es la mejor manera de describirlos”, dijo Cano. “Viajaban a Guatemala cada tres o cuatro meses, y no solo por Juan Pablo, sino para visitar a todos los niños que habían vivido con él en el hogar. Son fieles a Dios y son fieles a este niño, a todos los niños”.”
Cuando Juan Pablo era un bebé, sobrevivió a una explosión en su casa. Su madre no podía cuidar de él y lo dejó en el hospital.
Ahora Emily Wiggins también está esperando un bebé y Emily dijo que ambos están muy agradecidos por haber sido bendecidos con dos hijos.
Cano dijo que la pareja es un ejemplo de cómo las personas pueden tener un impacto.
“No son millonarios, solo una pareja de clase trabajadora”, dijo, “pero Dios les ha permitido hacer todos estos viajes y les ha proporcionado lo necesario para adoptar a Juan Pablo”.”