Una madre encuentra ayuda para el cuerpo y el alma

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Recientemente, una madre angustiada entró en el Centro Misionero Buckner en Longview. Mientras una empleada llamada Noemy la ayudaba a elegir ropa para sus cinco hijos, ella comenzó a compartir el dolor que sentía en su corazón.

Su hija de 14 años estaba embarazada. Esta madre se sentía asustada y perdida, y estaba enojada tanto con su hija como con Dios.

Un oído atentoNoemy escuchó mientras esta madre expresaba sus sentimientos.

“La dejé hablar y le permití desahogarse”, dijo Noemy.

La mujer explicó cómo su reacción ante el embarazo había creado una brecha entre ella y su hija.

“Sentí que era una oportunidad que me daba Dios”, dijo Noemy. “Le expliqué que a veces nuestros hijos toman malas decisiones”.”

“Estaba enojada con Dios, pero sentí que lo que necesitaba era el toque especial de Dios”, dijo Noemy. “Le dije: ‘No puedo dejar que te vayas así. ¿Quieres que rece por ti?’. Ella dijo que sí, así que recé por la paz en su corazón y en su vida. Me dio las gracias y se fue”.”

Corazón agradecido

“Unos días después, la vi con su hija en una actividad escolar”, dijo Noemy. “Se acercó a mí y me dijo: ‘¡Gracias por escucharme y por tomarte el tiempo de orar conmigo!’. Luego comenzó a preguntarme a qué iglesia asistía”.”

“Esta experiencia me recordó que en Buckner no solo satisfacemos necesidades físicas”, dijo Noemy. “Estamos aquí para atender las almas de las personas siempre que el Espíritu Santo nos guíe”.”

El amor sanador de Dios obra a través de Buckner.

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