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‘Mi mayor carga’ | Rose Wasike, de Buckner Kenia, vive su misión de ayudar a los niños en situación de pobreza.

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Historia y fotografía por Chelsea White

Cuando se le pregunta por su trabajo con huérfanos y niños en situación de pobreza, Rose Wasike, normalmente optimista, hace una pausa y se le llenan los ojos de lágrimas.

“Mis papás eran muy pobres”, dice lentamente. “Yo era la tercera de once hermanos y, al crecer, fui testigo del problema y del poder de la pobreza. Mis papás solían tener muchas dificultades para llevar comida a la mesa”.”

Se seca los ojos y se disculpa. La pobreza la pone sentimental.

Los papás de Rose estaban decididos a ayudarla a ir a la escuela, aunque algunos de sus hermanos tuvieron que dejar de estudiar para ganar dinero para la familia.

“Mis papás tenían dificultades para pagar mis estudios. Mi papá era campesino y, a veces, después de vender todos los productos, me daba todo el dinero que había ahorrado con ellos”.”

El sacrificio que hicieron sus padres la motivó a sobresalir. También le reveló que la pobreza era un poder que había que vencer.

Terminó la universidad con un título en educación. Después de graduarse, enseñó en una escuela secundaria en Kenia, con el deseo de mantenerse a sí misma y a sus papás.

“Durante mi etapa como maestra, me di cuenta de que, una vez más, me encontraba en el mismo ciclo de admitir a estudiantes que también luchaban contra la pobreza”, afirma. “Tenían que pagar las cuotas escolares, pero algunos de ellos, la gran mayoría, no tenían la capacidad para hacerlo”.”

Cuando Buckner comenzó a buscar un voluntario para iniciar un programa en Busia, uno de los centros rurales de Kenia cerca de la frontera con Uganda, Rose se inscribió.

Comenzó como mentora, pero más tarde se convirtió en trabajadora social, reclutando niños para el programa y dándoles la oportunidad de asistir a la escuela.

A Rose le encantaba su trabajo con Buckner y consideraba que encajaba perfectamente con sus habilidades y su pasión. Debido al éxito que tuvo al poner en marcha los programas de Buckner en Busia, se mudó a Kitale, una zona un poco más grande de Kenia, para continuar su trabajo con Buckner y estableció un programa de acogida y cuidado familiar.

En 2012, Rose tuvo la oportunidad de asistir a la Universidad Baylor en Waco, Texas, para estudiar trabajo social y obtener una maestría. Debido a su dedicación a los niños y las familias en situación de pobreza y a su larga trayectoria en Buckner, Rose era la candidata perfecta.

“Sabíamos que Rose tenía el compromiso de completar el programa”, afirma el director nacional Dickson Masidano. “Una de las advertencias es que Baylor es muy riguroso; hay que trabajar muy duro. Sabíamos que Rose es muy trabajadora cuando se compromete con algo. Lo da todo”.”

“Me emocioné mucho cuando supe que me habían aceptado”, dice Rose. “Me arrodillé y le dije a Dios: ‘Gracias por acordarte de mí. No sé por qué me has elegido, pero lo que sí sé es que me envías allí porque hay una misión que quieres que cumpla”».”

Rose completó el programa de Liderazgo en Misiones Globales de la Universidad de Baylor en mayo de 2015. Pasó una semana en el Valle del Río Grande para acompañar al personal de Buckner y ver formas prácticas de implementar lo que aprendió en Baylor con familias reales.

Ahora está de vuelta en Kenia, implementando la gestión de casos para familias y ayudándolas a ser autosuficientes.

“El mayor reto que veo en las familias con las que trabajo es el problema de la pobreza”, dice Rose, “y esa ha sido mi mayor carga”.”

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