5 maneras de conectar con tu familia
Crear oportunidades para practicar juntos las habilidades de comunicación.
La comunicación es clave
La comunicación es fundamental para el éxito. No solo para las empresas y los gobiernos, sino también para las familias. Sin una comunicación adecuada, eficaz y saludable, nada puede funcionar bien. Al igual que las empresas necesitan que los departamentos de finanzas y recursos humanos se comuniquen para saber cuánto pagar a un nuevo empleado, las familias deben comunicarse entre sí para que todo funcione correctamente.
Las familias sanas tienen una comunicación sana.
En las familias sanas, la comunicación es una prioridad. Las familias sanas se comunican entre sí de manera clara y respetuosa. Esto incluye que los papás hablen con los hijos, que los hijos hablen con los papás, que los hijos hablen entre ellos y que los papás hablen entre ellos. Mamá y papá pueden dar ejemplo a los hijos de cómo comunicarse de manera sana con la forma en que se hablan entre ellos.
¿Qué es la comunicación sana?
Para que los miembros de la familia se comuniquen de manera eficaz y saludable, todas las partes deben ser abiertas y sinceras entre sí. La comunicación es un proceso bidireccional y ambas personas deben estar dispuestas a escuchar y hablar.
Enseñar a los niños a comunicarse
Los niños aprenden sus habilidades comunicativas de sus padres o cuidadores desde una edad temprana. Aprenden a responder a los demás tanto verbalmente como no verbalmente observando cómo se comunican los adultos de su entorno. Es importante enseñar a los niños a escuchar activamente y a hablar con respeto.
Aquí hay 5 maneras de fomentar la buena comunicación en familia.
- Coma en familia (sin dispositivos). Según la terapeuta familiar Anne Fishel, “las cenas familiares regulares se asocian con menores índices de depresión, ansiedad, abuso de sustancias, trastornos alimenticios, consumo de tabaco y embarazos adolescentes, y con mayores índices de resiliencia y autoestima”. Comer juntos crea un momento específico para escuchar lo que está pasando en la vida de cada uno. Es una actividad programada en la que los niños y los padres pueden centrarse en la unidad familiar, compartir lo que viven día a día, aprender nuevas perspectivas y reír juntos.
- Hagan las tareas juntos. Todas las familias tienen tareas que hacer en casa. Cuando sea posible, intenten hacerlas juntos, en familia. ¿Necesitan limpiar la casa? Vayan habitación por habitación juntos y divídanse las tareas. ¿Van a pintar una habitación? Compren unos pinceles más y hagan que toda la familia participe. ¿Van a trabajar en el jardín? Siempre se necesitan manos extra. Aunque esto puede requerir algo de creatividad para niños de diferentes edades, es posible que todos participen. Trabajar juntos en una tarea es una gran oportunidad para conversar de forma natural y estrechar lazos.
- Salga a caminar. Salir a caminar no solo es beneficioso para la salud física y mental de todos, sino que también puede propiciar buenas conversaciones. Un paseo nocturno por el vecindario o por un parque local puede hacer que todos salgan de casa, se alejen de las pantallas y conversen. Además, es una actividad fácil de realizar con los más pequeños en un cochecito.
- Habla de cosas que importan. Las conversaciones divertidas, breves y cotidianas son parte del proceso de construir relaciones, pero es importante no omitir los temas importantes. Una vez a la semana, traiga un tema más serio a la mesa durante la cena. Algo que esté sucediendo en la localidad, una pregunta sobre la fe o incluso una situación hipotética. Esta es una gran oportunidad para enseñar a sus hijos a distinguir el bien del mal, lo que usted cree, o crear un espacio para que ellos hagan preguntas que despierten su curiosidad.
- Organiza reuniones familiares. Las reuniones familiares pueden parecer una tontería, pero pueden ser una gran oportunidad para discutir horarios, objetivos, listas de tareas pendientes y prioridades. Es útil comenzar la semana con todos de acuerdo en los planes que hay por delante. Algunas familias empiezan a incluir a sus hijos en estas reuniones desde que están en el kínder. Tener una reunión familiar semanal enseña a los niños a planificar, comunicar esos planes, coordinarse y llegar a acuerdos.
A veces, la comunicación es fácil, y otras veces requiere esfuerzo. Algunas conversaciones fluyen de manera natural, mientras que otras requieren más tacto y consideración. Para preparar a los niños para el éxito en todos los aspectos de la vida, es importante que las familias les enseñen y les den ejemplo de una comunicación sana desde una edad temprana.