Buckner

La emoción del viernes por la mañana

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Son las 8:30 de la mañana de un viernes en Peñitas, Texas, y María Peña ya está sacando una bandeja de empanadas calientes del horno. Recubiertas de azúcar y rellenas de piña o caramelo, su dulce aroma es irresistible. También lo es la expectación. ¿Cuánto tiempo hay que esperar a que se enfríen para poder probar una... o seis... sin quemarse?
 
Esta mañana ha horneado docenas de pasteles en su horno industrial. Se lo proporcionó el “Business Incubator” (incubadora de empresas) del cercano Buckner Family Hope Center, un programa empresarial que empodera a las familias clientes enseñándoles a crear y gestionar sus propios negocios. María, una madre viuda con cuatro hijos y un gran don para la hospitalidad, espera con ilusión los ingresos que le reportarán como parte de su negocio de catering para fiestas y bodas locales.

Pero su emoción se hace evidente cuando sale de su pequeña casa rodante y observa la estructura de lo que será su nueva casa de tres recámaras. La casa rodante fue proporcionada por Buckner Missions mientras se construye su nueva vivienda.

La estructura de la casa había llegado unas semanas antes, un regalo de la iglesia Cottonwood Creek Church de Allen, Texas. La congregación la había montado previamente en la iglesia, la había desmontado y transportado a Peñitas, y luego la había vuelto a montar y techado en su terreno.  
 
Al entrar en la casa, que está a la espera de que voluntarios locales la aíslen, le pongan paneles de yeso y la terminen, habla animadamente sobre la bendición que supone tener un hogar y sus sueños para él. Luego se da la vuelta y, con la elegancia de una auténtica anfitriona, dice con entusiasmo: “¿Quién está listo para las empanadas?”.”

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