Servicio en la Tormenta

Por Analiz González
Buckner International


Es una cosa ayudar a alguien cuando todo está yendo bien, es completamente diferente cuando ayudas mientras que tú mismo necesitas ayuda.

Cuando el Huracán Ike demandó la evacuación mandatoria de Beaumont a mediados de septiembre, cuatro de las 18 familias de nuestro programa de acogimiento (foster familias) corrieron a Primera Iglesia Bautista Lufkin (Lufkin’s First Baptist Church). Y el huracán los siguió. Pero la gente de Lufkin estaba dispuesta a servir de cualquier manera.

“No puedo darles suficientes elogios a la gente de Lufkin’s First Baptist,” dijo Judy Morgan, directora ejecutiva de Buckner Children and Family Services en el Oeste de Texas. “Ellos ofrecieron su tiempo y su servicio bajo condiciones muy adversas. Muchos de ellos estaban teniendo problemas en sus propios hogares, como la pérdida de electricidad y daños a sus casas. Pero estaban frecuentando a la iglesia para asegurarse que nuestras familias estuvieran a salvo y tuvieran algo que comer.”

Lufkin’s First Baptist regularmente les abre sus puertas a los evacuados de Buckner. Hace sólo unas cuantas semanas, aceptaron a unas familias del programa de acogimiento durante el Huracán Gustav.

“Durante Gustav, hospedamos a 22 personas de Buckner,” dijo Andy Pittman, pastor de Lufkin’s First Baptist. “Durante Ike, hospedamos a 35 personas. Estas 35 personas incluyen a cuatro familias del programa de acogimiento y dos familias adicionales que llegaron como invitados de las familias de Buckner.”

Los miembros de First Baptist ofrecieron sus servicios por segunda vez este otoño.

“Yo lo veo como una forma de que nuestra iglesia logre dos cosas,” Pittman dijo. “Aprendemos más acerca del ministerio social … y fortalecemos la relación que tenemos con Buckner.”

Después de quedarse en la iglesia por cuatro días, las familias se mudaron a Buckner Family Place en Lufkin.

“Una de las cosas buenas de Buckner es que tenemos una gran diversidad de ministerios en distintas ubicaciones,” Morgan dijo. “Cuando nos podemos ayudar unos a otros, siempre lo hacemos.”

Diverna Abatte, una madre en el programa de acogimiento, fue una de las personas que se quedaron en Buckner Family Place. Dijo que fué difícil para todos tener que cambiar su rutina, pero varias cosas positivas ocurrieron como resultado.

“Me gusto pasar tiempo con las otras familias,” Abatte dijo. “Nosotros, como padres en el programa de acogimiento, no nos conocemos muy bien, pero nos conocimos mejor durante el tiempo que pasamos en la iglesia y en Family Place.”

Dijo que si alguno de ellos salía por algo, les preguntaba a los demás que si se les ofrecía algo, y muchos de ellos se regresaron a Beaumont en convoy cuando levantaron la evacuación mandatoria el 20 de septiembre.

“Y cuando llegamos a Family Place, nos tenían un basurero nuevo, cortinas para el baño y otros detalles esenciales para ayudarnos a sentirnos a gusto en los departamentos.”

Winnie Leviness, directora del programa de acogimiento familiar en Beaumont, dijo que si no hubiera sido por Family Place, éstas cuatro familias podrían estar en una vivienda pública.

“Eso significa que hubieran estado con gente desconocida con quien sabe qué tipo de pasado y tendrían que compartir baños y regaderas. Podría causar problemas de seguridad con respecto a los niños,” Leviness dijo. “Las familias están muy agradecidas con Buckner, saben que ésto es un regalo y una bendición y han sido muy verbales en su demostración de agradecimiento.”

Otro grupo de Buckner que fue afectado por el huracán fueron los niños del Buckner Children’s Village en Beaumont. Los 42 niños, mas los empleados que los cuidan y algunos parientes de ellos, se tuvieron que regresar a Camp Buckner solo unos cuantos días después de la evacuación de Gustav. Se quedaron ahí por 13 días.

“El beneficio de la conexión que tenemos con los otros programas de Buckner es inmenso,” dijo Greg Eubanks, líder del equipo de Buckner en Beaumont. “En éste caso, una situación que pudo haber sido un trauma para los niños se sintió mas como unas vacaciones.”

Eubanks dijo que muchas otras personas de Austin también ofrecieron sus servicios.

“Recibimos botes de agua de la Cruz Roja y donaciones de First Baptist Austin,” dijo, agregando que Austin Christian Fellowship les habló para preguntar que se les ofrecía y entonces les dieron una lista y respondieron con casi todo lo que pusieron en la lista.

Hasta les compraron sudaderas a los niños por cambio el clima mientras que estábamos en Camp Buckner y los niños no habían empacado más de una chaqueta.

“ACF nos trajo meriendas, juegos, DVDs y nos dieron una donación que permitió que nos lleváramos a los niños a jugar boliche. Hasta se trajeron a su director de alabanza, J.R. Taylor y a Jerry Wise, un cantante Cristiano para que nos dirigieran en un tiempo de alabanza en el anfiteatro del campamento.

“Me gustaría darle las gracias a todos por su servicio,” Eubanks dijo. “Y también quiero expresar agradecimiento con Lufkin’s First Baptist y con Andy Pittman, estamos encantados con ellos, porque su iglesia nos estaba sirviendo comidas mientras que ellos tenían problemas en sus propios hogares, como árboles tumbados. Muchos de nuestros voluntarios, donadores y empleados necesitaban encargarse de sus propios asuntos. Necesitamos que sepan que eso significó mucho para nosotros, nuestras familias y para nuestros niños.”

Eubanks dijo que ahora Buckner se está enfocando en esfuerzos de recuperación.

“Seguimos necesitando el apoyo de nuestros amigos y de la comunidad para reparar los daños al Buckner Children’s Village y para recuperar el costo de las evacuaciones”

Buckner está pidiendo donaciones para sufragar el costo de las evacuaciones y de los daños que resultaron del Huracán Ike. Para hacer una donación a Buckner, visite https://donate.bucknerfoundation.org/SSLPage.aspx?pid=247&srcid=247.

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